Archivo de agosto 2011
En alguna pasada ocasión he comentado que William Gibson estuvo implicado en la elaboración de un guión para la película Alien 3 (1992).
Para mí, Alien 3 es un punto y aparte en la franquicia Alien. La película a partir de la cual la saga empezó a perder calidad y a caer en barrera.
Después de Alien 3 vino Alien: Resurreción (Ay, Dioxx…) y los grandes pegotes que fueron Alien Vs Predator.
Ha sido una larga caída de la franquicia Alien, que sin embargo ha seguido dando beneficios, sin duda alguna.
Sin embargo, no es casualidad que la pagina de referencias cinematográficas IMDB puntué a Alien, el Octavo Pasajero (1979) y Aliens: El regreso (1986) con un Notable Alto (8,5) y dicha calificación empiece a caer a partir de Alien 3 (6,3), llegando hasta el suspenso con Alien Vs Predator II (4,8).
No voy a decir que si se hubiera aceptado el guión de William Gibson el destino de la franquicia hubiera sido otro. No tiene sentido hacer cábalas de ese tipo y además, es ley de vida que las películas a partir de la segunda suelen perder en calidad.
Sin embargo, me parece interesante contar la historia de este guión alternativo, para que los propios lectores valoren si les hubiera gustado verlo en pantalla.
Allá vamos:
Por lo visto la colaboración de William Gibson fue una entre muchas de grandes escritores, y finalmente no seleccionaron su guion.
La versión disponible en Internet de su guión es, según Gibson, unas 30 páginas más corta que la versión que él hizo.
Su guión fue el primero de de una treintena de proyectos, redactados por un gran número de guionistas, y finalmente nada de su guion fue utilizado, quitando la idea del tatuaje de código de barras.
Centrándonos en la historia, señalaremos que parece ser que el guión de William Gibson prescinde bastante de Ripley como personaje, y se centra casi totalmente en Hicks y el androide Bishop para la acción.
La causa fue que en el momento de la participación de Gibson en el proyecto, Sigourney Weaver “parecía obstinadamente poco dispuesta a participar”, y fue moneda común por parte de los productores pedir a los escritores que redactaran sus guiones teniendo en cuenta la posible desaparición del personaje.
En las copias del guión de William Gibson, los chestbursters surgen de los huéspedes humanos como en las anteriores entregas, y se convierten en guerreros Alien más rapidos y grandes que en pasadas ocasiones.
Aparte de ello, en el guión de Gibson se da importancia la investigación de modificación genética realizada por los humanos, que convierte además a los aliens en un arma biológica mucho más letal, al dotarlos de una especie de contagio por aire a corta distancia.
De esta forma, cuando un sujeto se expone a corta distancia, pasa a ser una víctima contagiada, y después de un período variable, sufre lo que William Gibson llama “el cambio”, convirtiéndose en una nueva especie de guerrero Alien.
Esta situación añade a la historia el evidente suspense de que los humanos no saben si alguien está infectado hasta que se produce el cambio de manera súbita…
El proceso de cambio imaginado por Gibson es una transformación atroz y dolorosa que combina el cambio involuntario de la estructura ósea y muscular del humano por debajo de la piel y que concluye inevitablemente con la “rotura” por parte del guerrero Alien recién formado del cascarón de carne humana…
Podemos valorar que esto es, salvando las distancias, una evolución del proceso de incubación y eclosión Alien tradicional, llevado al extremo…
El argumento de la película comienza inmediatamente después de lo narrado en el film Aliens, como la nave Sulaco a la deriva, entrando en un área del espacio reclamado por la UPP (Union of Progressive Peoples), debido a un error de navegación.
El barco es abordado por la gente de la UPP, que son atacados por un facehugger, escondido en las entrañas del cuerpo destrozado del obispo. Los soldados logran liquidar al facehugger en el espacio y se llevan a Bishop para su posterior estudio, dejando a la nave Sulaco en su misma orbita de viaje.
Tiempo después de la incursión de la UPP, la nave Sulaco llega a AnchorPoint, que es una pequeña estación espacial de la Compañía.
Los marines entran a explorar la nave, pero hay una batalla en el interior contra unos pocos aliens supervivientes, y se produce un incendio que afecta la capsula de hibernación de Ripley y la pone en estado de coma.
Más tarde, Hicks escucha ciertos rumores acerca del material genético Alien recuperado de la Sulaco, y decide investigar si los rumores son ciertos y en la Compañía se están desarrollando investigaciones con los Aliens. De hecho, la información es correcta, y la compañía esta desarrollando mutaciones en los aliens que los hacen portadores de un “virus de contagio rápido” que transforma a los infectados en hibridos Alien.
Por su parte, el UPP también hace su propia investigación, en base a los datos recuperados del androide Bishop y clonan a los aliens.
Una vez han recopilado material alien e información del cuerpo del androide, reparan a Bishop y le devuelven a devolverlo a AnchorPoint en una muestra de buena voluntad.
Así, la Compañía y la UPP se enfrentan en una carrera armamentística contra reloj para desarrollar sus propios guerreros Alien.
Como es inevitable, las cosas salen mal, y los intentos de ambos bandos conducen a la infección Alien de ambas bases por parte de los nuevos aliens genéticamente mejorados.
Hicks se ve al frente de la situación, y acompañado de Bishop organiza un grupo con los sobrevivientes para destruir a los alienígenas y frenar la amenaza…
He leído por encima el guión y es acojonante. No se salva casi ni el apuntador, y tiene muchas más escenas de acción que Aliens: El regreso.
La película termina con una escena en la que el androide Bishop le señala a Hicks que ahora la raza humana está inmersa en una guerra por la supervivencia evolutiva con los Aliens, Que toda la humanidad tiene un enemigo común y debe unirse para eliminar la amenaza Alien…
Un más que posible guiño a lo que podría haber sido el proyecto Alien 4, si las ideas de Gibson hubieran llegado a buen término.
Sin embargo, y pese a que a los productores les gustaban ciertas partes de la historia, no estaban contentos con el guión. Pidieron a Gibson que hiciera una serie de correcciones siguiendo las directrices del supuesto futuro director, Renny Harlin, pero Gibson tenía otros compromisos y no le gustó la actitud de los productores, por lo que finalmente abandonó el proyecto…
Así finaliza la historia oficial del Guión de William Gibson para Alien 3, y comienza la elucubración, y las ensoñaciones acerca de lo que podría haber sucedido si realmente el proyecto de William Gibson hubiera llegado a buen puerto.
¿Que os parece a vosotros?
Como obsequio, ahí va el Guión de Alien 3 de William Gibson de parte de vuestro seguro servidor. Casi nada… XD
Saludos.

Durante años, el Manzanito y su cuadrilla mantuvo en jaque a los orgullosos pilotos del imperio Tarthu.
Los bandoleros espaciales manejaban sus naves cohete con habilidad, y rompían una y otra vez la red de suministros que los Tarthu habían establecido en el sistema de Marte.
Los agentes Tarthu ofrecieron recompensas a los nativos de Marte por su cabeza, pero estos no le vendieron. Él era un héroe del desaparecido sueño de la resistencia terrestre en Marte. Un loco con los suficientes cojones como para tocar las narices a las crueles legiones Tarthu y salir con bien de ello…
La colonia terrestre era gobernada por un gobierno dictatorial, mero títere en el poder de los alienígenas.
Los ataques del Manzanito y sus bandoleros prosiguieron, poniendo en cuestión la imagen de superioridad y eficiencia del ejército invasor. Así, el Servicio de Inteligencia empezó a extender rumores y leyendas negras acerca del Manzanito y sus hombres, intentando cortar la creciente simpatía que el bandido espacial empezaba a ganarse entre los jóvenes de la colonia marciana.
Le llamaban terrorista. Decían que en uno de sus ataques habían muerto mujeres y niños. Difundieron el rumor de que era egoísta y manipulador, y que detrás de su lucha solo había un interés personal.
Día tras día, un grupo de terrestres al servicio de los alienígenas acudía a la Plaza central de la colonia marciana y leían a viva voz a sus conciudadanos los embustes que el Imperio Tarthu deseaban extender entre la población.
- ¡Imbéciles!- espetó un viejo a los agentes humanos de los Tarthu.
- No hay terrorismo cuando se trata de un pueblo sometido. Solo hay resistencia y justa defensa… ¡¡Abajo los Tarthu y los perros invasores!!
Un rayo laser de un soldado Tarthu que escudaba a la comitiva sesgó la vida del anciano.
Sin embargo, su mensaje perduró, y los terrestres de la colonia no se dejaron engañar por los embustes alienígenas.
El Manzanito era su héroe y, algún día, la colonia en Marte sería libre de nuevo…
Ya llevo tiempo escribiendo Ciencia Ficción, y a veces me asalta alguna duda sobre si me tomo demasiadas libertades a la hora de narrar o de incluir elementos en mis relatos de Ciencia Ficción.
Todo comenzó cuando, en ciertos sitios web encontré visiones de la ciencia ficción estructuradas, casi académicas, entre las cuales no logro identificarme.
Siempre es arriesgado asentir a los maestros y agachar la cabeza. Más cuando uno ya tiene tiene algunos años y le toca afeitarse por las mañanas.
Al asumir los paradigmas del otro, a pesar de no compartirlos, se corre el riesgo de terminar actuando como un “robot tonto”, sin los pies en la tierra, y tambalearse al ritmo que, crees, será más aceptado por aquellos que consideras tus maestros.
Esa actitud está muy lejos del proyecto Pop Culture y, probablemente, de mi propio concepto de la Ciencia Ficción.
Por ello, sirva esta entrada para hacer una declaración acerca de mi visión sobre la Ciencia Ficción y las posibles polémicas al respecto, como medio particular de inmunización ante futuras dudas o diálogos internos que no llevan a ninguna parte.
Comencemos, pues la lucha contra las ideas preconcebidas que amenazan con asaltarme, enunciando mis propios principios al respecto:
1. Para mí, la Ciencia Ficción es, básicamente, escribir sobre cualquier cosa del mundo que nos rodea con total libertad, sin tener que restringirse por las leyes o circunstancias temporales y espaciales que nos atañen en la vida cotidiana.
Así, puedo escribir sobre grandes naves espaciales que me llevan a otros mundos, puedo imaginarme una maquina temporal que me permita traer al presente a Lope de Vega, o creo en el imaginario vida artificial, que amenaza con dominar el planeta…
Las restricciones son el mayor enemigo de la Ciencia Ficción, y por tanto intento huir de todo tipo de dogmatismo que amenace con “cortar el paso” a determinados senderos imaginarios por los que podría llevar mi narrativa.
El Qué es la Ciencia Ficción, se lo dejo a los estudiosos. A los que prefieran mirar los toros desde la barrera o construir obras a base de planteamientos teóricos, como químicos combinando elementos en su justa medida.
Para mí la Ciencia ficción es desfase, exceso y libertad, y cualquier puerta cerrada que se pretenda establecer será ante mis ojos una barrera artificial, y no algo propio de la Ciencia Ficción.
2. Siguiendo este planteamiento, resulta lógico decir que para mí, la Ciencia Ficción transciende las ideologías y los planteamientos morales.
He leído en alguna parte que la Ciencia Ficción debería servir para liberar mentes, y que por tanto no es Ciencia Ficción si está al servicio del “Imperialismo Norteamericano”. Me parece claramente reduccionista y limitante.
A modo de ejemplo de lo artificiales que pueden ser las barreras ideológicas en el terreno de la Ciencia Ficción, señalaré la historia de Philip K. Dick y de Robert A. Heinlein.
Dick siempre fue considerado un “cabeza loca”, un escritor visionario con claras tendencias de izquierda, figura destacada de la Contracultura, que puso en varias ocasiones el dedo en la llaga criticando supuestas “conspiraciones” en el gobierno de los Estados Unidos.
Por su parte, Robert A. Heinlein fue considerado durante décadas como un autor cuasi fascista, por su exaltación de los ideales militaristas y sus opiniones conservadoras.
Pues bien, ignoro si todos saben que Robert A. Heinlein regaló en cierta ocasión una nueva máquina de escribir a Philip K Dick, en una época en la que este ultimo (Para variar), pasaba por una mala racha económica. Detalle que Philip K. Dick siempre agradeció. Igualmente, Dick reconoció en varias ocasiones que reservaba a Heinlein un importante lugar en su escala de “literatura futurista”…
Así pues, intentemos no mezclar facetas de la vida y procuremos disfrutar de los relatos independientemente de las tendencias ideológicas que haya detrás.
3. La ciencia ficción no es un género cerrado. Más bien es una visión del mundo, una forma de percibir la narrativa.
Así, hay muchas obras de Ciencia Ficción cuyo desarrollo tiene tintes de fantasía heroica, más que de avances tecnológicos. (Como ejemplo de esto, solo citaré la creación de Edgar Rice Burroughs, John Carter.)
Se puede hacer Ciencia Ficción de todo. Podemos hacer un relato “What If” sobre un futuro en el que el movimiento 15M asume el gobierno en España. Se puede hacer una novela satírica sobre las aventuras de Naranjito (La mascota del Mundial España 82) en el futuro cercano. Se escribe de todo y de todos. No hay barreras.
4. el ultimo tópico al cual me niego a sumarme es aquel que cita que la Ciencia Ficción es un género menor, literatura barata propia de chavales que no merece ningún tipo de respeto.
No creo que esto sea así.
Pero huir de este mito, no es sinónimo de tratar de escribir Ciencia Ficción seria y cerebral, renegando la importante faceta lúdica del genero de la Ciencia Ficción.
Antes al contrario. Toda literatura tiene una parte buena, e incluso las historias intranscendentes, de monstruos imposibles y maniqueos enfrentados con héroes prototípicos cumplen con su función, igual que hacían las historias de hadas de los hermanos Grimm en su momento.
Resulta interesante destacar que Tropas del Espacio se escribió en su momento para ingresar en una serie de novelas juveniles editorial Scribner, y fue duramente criticado por simplista e infantil. Sin embargo, esa misma obra ganó el premio Hugo un año despues.
De hecho, Tropas del Espacio pasó a convertirse en lectura recomendada oficialmente por la Marina Militar y el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.
Así pues, queda patente que la madurez no es una cuestión del género en el cual nos enmarcamos, sino, muchas veces, del lector…
Pese a su fidelidad total a la República Estelar, Max Bormich prefería no implicarse demasiado en las actividades de los militares enviados a la colonia.
Lo hubieran hecho a propósito o no, era evidente que el Capitán Stuard y su cuadrilla de brutos se habían ganado la enemistad de los nativos del planeta rápidamente.
Apenas llevaban un mes destinados al planeta Noma 4, y solo en ese tiempo el regimiento de soldados ya habían dado claras muestras de indisciplina y crueldad con los nativos alienígenas, ante la tolerancia y aquiescencia muda de Stuard, el oficial militar a su cargo.
Ya desde semanas antes de su descenso al planeta le habían llegado rumores negativos sobre Stuard, y, pese a que a juicio del Xenosociólogo era una verdadera mala idea el buscarse problemas en un planeta extraño, resultaba evidente que la prudencia no era una de las virtudes del joven militar.
Max se había mostrado flexible, y había intentado dialogar con Stuard durante aquellas semanas iniciales, intentando que comprendiese la necesidad de mantener a ralla a sus soldados, y cuidar el delicado equilibrio de relaciones que la comunidad terrestre mantenía con los habitantes nativos del planeta, la raza Norent.
Sin embargo, el Capitán se mostraba despectivo frente a los alienígenas, y los consideraba una raza subdesarrollada, con sus túnicas y sus rituales de caza y cultivo. Poco más que primates evolucionados de manera paralela a la del planeta Tierra…
Max, como responsable científico de la colonia se esforzó por explicarle que las comparaciones entre especies eran odiosas e inútiles, y que la civilización Norent había dado grandes muestras de desarrollo e inteligencia, si bien sus caminos no habían buscado los mismos horizontes que la civilización humana.
A diferencia de la loca carrera tecnológica de los humanos, los Norent parecían estar satisfechos con su dinámica de progreso sostenible y de respeto riguroso de los recursos, y desde hacía siglos mantenían casi las mismas técnicas de caza y la agricultura para su sustento.
En contraste con esta “falta de interés” respecto al progreso tecnológico, la evolución de los Norent en el terreno espiritual era muy superior a la de los humanos, y era práctica común entre los nativos el uso de la telepatía o la sanación psíquica.
El joven Stuard escuchó paciente y respetuoso al oficial científico, pero la apariencia frágil de los alienígenas, de cuerpos alargados y poco musculados, y el color blanquecino de su piel no dejaba de resultarle despreciable, y pese a los esfuerzos de Max, durante las semanas que siguieron los abusos de los soldados sobre el colectivo alienígena se perpetuaron..
Finalmente, la violación de una de las féminas Norent por parte de varios soldados colmó la paciencia de los alienígenas e hizo que la tensión subterránea saliera a la superficie…
Así, un par de días después del lamentable suceso, una comitiva de los Norent, dirigida por su propio líder espiritual, el llamado Tahu Mahu, acudió a las instalaciones del campamento militar, establecido a pocos kilómetros de la colonia terrestre, y solicitaron hablar con el Capitán.
Stuard recibió con sorpresa y desagrado al grupo de alienígenas, y se mostró claramente despectivo frente al Tahu Mahu. Para el joven militar, aquel solo era un alienígena más, arrugado y oscurecido, con el aspecto grisáceo que solían adquirir los Norent en su etapa adulta.
El líder espiritual le pidió una restitución por el crimen cometido por los soldados, y exigió que algunos de los soldados trabajaran en los campos agrícolas de los Norent para purgar sus faltas y los desmanes cometidos.
El joven Capitán se tomó a guasa el asunto, pero dejó hablar al anciano, dándole largas y aludiendo a la costumbre de sus soldados de manejar armas, y no rastrillos, para resolver sus problemas…
- Oh, es cierto. Y los Norent también tenemos métodos para resolver nuestros problemas, y hacer purgar sus faltas a los demás, en caso de que sea necesario…
El tono del Tahu Mahu se mantuvo amigable y moderado. Sin embargo, el hombre creyó percibir una soterrada amenaza en las palabras del viejo alienígena.
Herido en su orgullo e irritado, dio la conversación por terminada. Con escasa cortesía, despidió al viejo líder y le invitó a salir del campamento militar junto con sus guardianes.
Los malos modos de los soldados a la hora de expulsarlos del campamento no pasaron desapercibidos por la comitiva Norent, pero el sabio Tahu Mahu se mostró prudente y acató las órdenes del Capitán.
El líder alienígena murmuró unas palabras en tono seco a sus compañeros, y el grupo se fue de la base militar sin volver a la vista atrás…
Las noticias llegaron rápidamente a la colonia terrestre, y Max Bormich las escuchó con irritación.
El anciano líder Norent había sido un aliado y un amigo durante largos años, y su posible desencuentro con el capitán podría tener consecuencias imprevisibles para el futuro de la colonia.
Además, no era buen tiempo para que explotaran ese tipo de conflictos. El Festival de Verano, la gran fiesta que conmemoraba la unión de las dos razas, estaba a punto de llegar, y el encuentro era un acontecimiento importante para los comerciantes terrestres.
La colonia terrestre dependía en gran medida del comercio con los Norent para su subsistencia, y Max no podía por menos que sorprenderse al ver lo rápido que el Capitán Stuard había llegado a poner en riesgo un aspecto clave de la permanencia terrestre en aquel planeta….
Durante más de sesenta años las dos razas habían convivido en paz y habían establecido ciertos lazos de colaboración. Sin embargo, la soberbia y crueldad del nuevo regimiento de soldados espaciales, amenazaba con arruinar todo lo construido en los últimos años.
Max no estaba dispuesto a ser testigo de todo ello, y aquella misma noche se comunicó por videoconferencia con la nave base, el Alcala II, para informar al Almirante de los desmanes impropios de Stuard.
Una vez establecida la comunicación, Max explicó detalladamente la situación al oficial al mando. Sin embargo, la respuesta del Almirante cayó como un jarro de agua fría sobre el científico.
- Me temo que no hay mucho que hacer.- Se lamentó el Almirante Robert. -Parece ser que Stuard es sobrino del Gobernador Graves. Sería difícil tomar medidas contra Stuard sin entrar en problemas con el alto mando en la zona…
Max asintió pensativo. Valorando el significado real de la información.
Hasta él sabía que el Gobernador designado por la República Estelar era, dada la situación, la autoridad política de mayor importancia en aquel sistema estelar.
Que Stuard fuera familiar suyo explicaba muchas cosas, como la meteórica carrera del Capitán o el simple hecho de que aún no hubiera tenido problemas en la rígida estructura militar de la Republica, dada su nefasta permisividad con respecto a sus hombres.
Max alargó unos minutos más la conversación y se despidió educadamente del Almirante, sin haber obtenido nada positivo de la videoconferencia.
Por lo visto, él y los colonos eran rehenes de la situación, y debían hacer frente por sí mismos a la torpeza del Capitán…
A la mañana siguiente, el Xenosociólogo se reunió con el Consejo de la Colonia, y acordaron enviar un grupo de negociación para suavizar tensiones con los nativos alienígenas.
La comisión portaría así mismo, valiosos obsequios y drogas de origen terrestre, muy valoradas por los nativos para sus rituales y trances ceremoniales.
Así sucedió, y sin duda los regalos lograron su objetivo, pues al cabo de cuatro días el Tahu Mahu envió un mensajero para concertar una visita de Max al campamento Norent con el fin de reunirse, dialogar y salvar distancias, así como para cerrar detalles importantes referentes a la celebración del Festival de Verano. Reunión que por supuesto fue rápidamente aceptada por parte de Max.
El responsable científico alcanzó las murallas arcillosas del campamento Norent a la mañana del día señalado, y con solo echar un vistazo a los vigías armados con lanzas y los jóvenes que vagaban por el campamento, constató que sus pasos eran vigilados con recelo, sin un ápice de la confianza y simpatía de la que había disfrutado durante años gracias a su labor de enlace con la raza alienígena.
Claramente, las tensiones ocasionadas por la presencia del nuevo regimiento militar en el planeta estaban repercutiendo negativamente en los tratos de los Norent con sus convecinos terrestres, como había temido el responsable científico.
Afortunadamente, el anciano Tahu Mahu salió de su choza a recibirle, lo cual ayudó a relajar el ambiente alrededor del terrícola.
El viejo líder le estrechó la mano, un gesto de amistad que los nativos habían interiorizado tras décadas de relaciones con los humanos, y acto seguido procedió a las formulas de bienvenidas habituales.
- Seas bienvenido a mi hogar.
- Que tu casa perdure por cien años más… – Contestó Max, formal.
El hombre siguió al anciano al interior de su choza de arcilla y, obedeciendo el ofrecimiento de su anfitrión, se sentó en los cómodos cojines de piel que cubrían el suelo de la instancia.
- Mi buen amigo de otro planeta… – inició el Norent. -Te agradezco los regalos y tu visita, pero mi conflicto no es contigo, y no eres tú quien debe saldarlo…
El soldado que bajó de las estrellas con sus armas y sus prejuicios nos ha insultado un día y otro, rompiendo cualquier tipo de cordialidad entre nosotros.
El terrestre tragó saliva, nervioso, e intentó aplacar del alienígena.
- Gran sabio Tahu Mahu, el pueblo Norent y el pueblo humano han vivido juntos durante muchos años. No permita tu sabiduría que las puntuales tensiones provocadas por el Capitán Stuard enturbie nuestras buenas relaciones. Si sirve ante tus ojos, desde el consejo de la colonia te pedimos humildemente disculpas por sus errores…
En los ojos de Tahu Mahu había frialdad y calma, y a Max le recordó una araña preparando sus redes…
- Mi viejo amigo. Pides perdón por sus actos, pero no viene él a disculparse…Es propio de los adultos enfrentarse a sus batallas y no rehuirlas. Dime ahora: ¿Acaso es el capitán enemigo de nuestro pueblo?
- Te pido que no le juzgues con severidad. Es ignorante e impulsivo, pero es siervo de la República Estelar, como yo, y no os desea ningún mal…
El alienígena asintió con rotundidad.
- Sin duda es ignorante. Pero es cruel en sus actos y como todos los jóvenes inmaduros deberá aprender a comportarse…
El cuerpo de Max se tensó al escuchar las veladas amenazas del alienígena… Realmente estarían hablando de actuar contra un soldado de la República Estelar?
Tahu Mahu debió leer sus pensamientos, pues acompañándose de una palmada, cambió su rostro reflexivo por una honesta sonrisa y dijo:
- En fin, querido amigo. No nos preocupemos más por ello. Incluso los jóvenes ignorantes se merecen tiempo y paciencia…
Y ahora, si te parece bien, hablaremos del festival de Verano, y cerraremos por fin las preparaciones necesarias para su preparación.
El terrestre respiró aliviado… Al parecer todo había sido una falsa alarma. Los Norent eran demasiado cautos para forzar un enfrentamiento con los terrícolas.
La conversación se orientó, durante las siguientes dos horas, acerca de los preparativos de la cercana festividad de las dos comunidades, y Max olvidó sus recelos y preocupaciones de manera definitiva…
De este modo, las semanas pasaron en calma y, finalmente llegó el esperado Festival de Verano.
Las familias terrestres acudieron encantadas a la cita, buscando olvidar durante unos días sus quehaceres cotidianos y las obligaciones que inevitablemente conllevaba su estancia en el complejo colonial.
Como tantos otros años, la presencia de las sacerdotisas Norent encandiló a todos los curiosos, con sus bellas túnicas multicolores y sus cabellos trenzados y teñidos de verde.
Los soldados también se sumaron a la celebración, como no podía ser de otra manera, y disfrutaron como el resto de los espectáculos de fuegos fatuos creados por los alienígenas, así como de las extrañas delicias gastronómicas con las que los alienígenas obsequiaban a los visitantes.
Para Max, pese a llevar casi cuatro lustros destinado a aquel planeta, la cultura Norent no dejaba de guardar misterio y encanto. De hecho, pese a los sesenta y tantos años de coexistencia entre humanos y Norent, aún había muchas cosas desconocidas de la raza alienígena que les hacía mantener su encanto y misterio natural.
Por otra parte, Max debía reconocer que los Norent eran unos anfitriones y unos convecinos excepcionales, y habían ayudado desinteresadamente en infinidad de ocasiones a los terrestres, en sus desafíos por establecerse en el planeta, por lo que sus virtudes y actitudes de generosidad pesaban más que cierta tendencia al secretismo ante los terrestres que aún se podía comprobar en determinados aspectos de la cultura nativa.
Así, el hombre se paseaba por la amplia explanada destinada al festival en cuanto sus quehaceres en el Consejo se lo permitían.
Saludaba a los colonos y conversaba con las viejas amistades de ambas especies que su largo periodo en el planeta le habían ganado.
La primera jornada observó repetidamente grupos de soldados borrachos, intentando bailar con las mujeres o tirados en las sillas roncando sin el mayor pudor.
Tal espectáculo fue duramente reprendido por el capitán Stuard, cortando de raíz ese tipo de conductas. Durante el resto de las jornadas, los militares se comportaron de manera correcta y educada, lo cual fue causa de cierto alivio por parte de Max. Al menos, los soldados no serían el centro de atención en aquel importante evento social.
La noche del quinto día, disfrutó como todos de la ceremonia de clausura, donde una docena de varones Norent, vestidos con sus corazas tradicionales ofrecieron a todo el público una representación de su danza del cazador, al tiempo que las féminas nativas complementaban el espectáculo con sus hermosos cantos.
Como todo en esta vida, aquel momento mágico pasó, y el festival finalizó.
Renovados por la alegría y felicidad del evento, ambas razas regresaron a sus quehaceres respectivos.
Por motivos científicos, la semana siguiente, Max estuvo ausente de la colonia, enfrascado en una exploración de los montes Narciss, localizando una rara especie anfíbia de la cual le habían hablado los nativos, y del cual no logró hacerse con ningún ejemplar vivo, tal y como hubiera sido su deseo.
Cuando regresó a la colonia, le llegaron malas noticias del campamento militar del Capitan Stuard.
Al parecer, casi un tercio del regimiento militar destinado en el planeta estaba en cama, sufriendo vómitos y diarréa, víctimas de una extraña enfermedad que hacía presa en ellos.
Lo más curioso y extraño es que dicha enfermedad no había afectado en absoluto al resto de la colonia terrestre y, por supuesto, no había hecho presa en ninguno de los nativos.
Las semanas se sucedían y ninguna de las medicinas terrestres dio resultado contra la extraña epidemia focalizada en el campamento militar.
Max y algunos miembros del Consejo llegaron en secreto a la conclusión de que debía de tratarse de algún tipo de veneno de origen alienígena, muy probablemente suministrado por los propios Norent durante el desarrollo del pasado Festival de Verano.
Los miembros del consejo aún discutían sobre cómo proceder y si debían confesar sus sospechas al joven Capitán terrestre cuando, el propio Capitán Stuard les demostró, con sus actos, que había llegado a la misma conclusión que ellos, y que no era en absoluto aquel estúpido que habían creído percibir a lo largo de aquellas largas semanas.
Así, sucedió que el joven militar acudió respetuoso y con el traje de gala al campamento Norent, a ofrecer sus disculpas al anciano Tahu Mahu por el comportamiento exhibido en el pasado, y puso a disposición del poblado alienígena un pequeño grupo de cadetes para que ayudaran a los Norent en sus tareas agrícolas, así como en la construcción de su nuevo granero.
El líder alienígena agradeció gustoso el ofrecimiento del terrestre, y prometió enviar como gesto de gratitud a tres de sus mejores técnicos sanadores, para que ayudaran a los médicos terrestres en el tratamiento y cura de la extraña enfermedad que afectaba a los soldados humanos desde hace semanas…
Días después, tal y como se había prometido, los curanderos Norent se presentaron en el campamento del Capitán con una larga serie de ungüentos y esencias. Apenas una semana después, los soldados enfermos sanaron milagrosamente.
Pasaron un par de jornadas y el Capitán Stuard se reunió de manera informal con Max Bormich para conversar al respecto del “peculiar incidente”.
Sentado en uno de los cómodos sillones del despacho del responsable científico, y sopesando con agrado una copa de licor de patata artesanal, el Capitán Stuard reía entre dientes mientras hablaba Max al respecto de su visita al campamento alienigena.
- Juro que el muy bastardo no pestañeó en absoluto durante nuestra reunión, ni se delató con algún tipo de mueca o burla fuera de lugar…
Max asentía, dubitativo, inseguro de cuáles eran los verdaderos pensamientos de Stuard al respecto de la maniobra de los alienígenas.
- Y bien, mi buen amigo Stuard… ¿Qué piensa hacer al respecto de todo esto?
- Que qué pienso hacer, me pregunta.- sonrió el militar.
El Capitán bebió un prolongado trago de licor, disfrutando aquel ardor que le calentaba las tripas.
- Pues bien, señor Bormich… Tengo la impresión de que los Norent son mucho más valiosos como aliados de lo que pensé en un comienzo. Y que su líder, ese tal Tahu Mahu, tiene unos cojones la mar de grandes.
Miró fijamente al civil, buscando posibles reacciones a sus palabras.
- Realmente tengo la intención de fortalecer nuestras relaciones con los nativos y comenzar a trabajar juntos por el bien de los dos pueblos…
Max se sintió complacido por la respuesta, y palmeó, encantado, el hombro del joven Capitan.
Al parecer Stuard era en el fondo un sagaz militar, y un hombre razonable.
Desde aquel momento, y a medida que avanzaron los meses, el trato por parte de los soldados ante los nativos alienígenas se volvió educado y respetuoso, y el Capitán Stuard acostumbró a pasar largas horas en el poblado Norent, disfrutando de sus costumbres, y aconsejándoles acerca de posibles mejoras en sus construcciones, convirtiéndose en un pilar más del sólido puente que unía a ambas especies…
Y una semana más apostamos por el seguimiento del proyecto Prometheus, de Ridley Scott, para el regocijo de nuestros posibles lectores.
Hoy nos hacemos eco de todo un bombazo para la gente que nos lee desde España, pues algunas escenas del film de Ridley Scott van a rodarse aquí en España a finales de Septiembre.
Los estudios de la Ciudad de la Luz, en Alicante, y en concreto el gran foso acuático instalado en el complejo son las ubicaciones elegidas para formar parte de la mismísima historia de la Ciencia Ficción cinematográfica.
De hecho, parece ser que parte del equipo de preproducción ya están en Alicante, preparando el decorado acuático, aunque la fecha del rodaje real está planificada para finales del mes de Septiembre.
Según lo comunicado, las estrellas que podrían rodar dichas escenas en Alicante serían Guy Pearce y Michael Fassbender, y estaría pendiente de confirmar la participación de Charlize Theron…
Por las informaciones suministradas, el tanque acuático será utilizado para rodar algunas escenas centradas en un gran yate envuelto en una tormenta.
Parece ser que también se rodaría en una de las playas alicantinas, si bien la ubicación exacta aún está envuelta en el misterio y el secreto.
La productora responsable de esta parte del proyecto en España es Kanzaman Productions, que ya ha trabajado anteriormente en la Ciudad de la Luz de Alicante.
Lola Johnson, la consejera de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad Valenciana, declaraba recientemente, que “la superproducción de Ridley Scott pone de relieve el gran perfil internacional que han adquirido los estudios alicantinos tras el paso de directores tan influyentes como Francis Ford Coppola, Jean Jacques Annaud, Danis Tanovic o intérpretes como Bruce Willis, Colin Farell, Adrien Brody, Mina Survari o Nia Vardalos”.
En fin, una noticia cojonuda para los fans de Ridley Scott o de Alien que viven en España, ¿no os parece?
Recientemente la revista Empire prestó cierto interés al film Neuromancer, entrevistando a Vincenzo Natali y dejando en el camino una gran cantidad de información, que a más de uno le serán de mucho interés.
Así, parece ser que el guión del film ha gustado a William Gibson, que lo ha considerado “una de las mejores adaptaciones que jamás haya leído”.
Por otra parte, Natali compartió su perspectiva acerca del film.
El director piensa que Neuromante no tiene necesariamente por que ser un éxito en las salas, y no le obsesiona la idea de convertir Neuromante en un gran “monstruo”.
Considera que la razón por la que William Gibson ha apoyado su adaptación es porque el escritor sabe que su adaptación no será un producto homogeneizado, al tipo de los grandes exitazos de hoy en día.
“Hay algo intrínsecamente no convencional al respecto (De Neuromante), y quiero conservar eso”…
Prosigue el director: “El libro fue prototípico. Define un género. Incluso ahora, después de haber sido saqueado por tantas obras de ficción, permanece en mi mente totalmente único…”.
Natali considera que la clave sobre el éxito o el fracaso del Film tendrá mucho que ver con lograr el tono adecuado.
“Definitivamente hay una versión potencialmente anodina y poco interesante de la historia (los hackers toman la inmensa corporación en el ciberpespacio), sin embargo lo importante no es solo lo que ocurre en la historia, sino como se dice y la textura que existe en el mundo que tenemos que recrear…”
El director es claro: “Si realmente funciona, debería estar en algún camino de paso fuera de cualquier género en particular, o al menos fuera de las expectativas que tenemos para una película de Ciencia Ficción. Debe ser algo nuevo. Es claramente una película comercial, y todo el mundo está respondiendo a ella como una película que potencialmente podría tener éxito, pero si fuéramos a hacerlo con un gran estudio, tendría miedo de tener los límites marcados.
“Si de alguna forma podemos conseguir 60 millones de dólares de manera independiente, entonces estaré operando en total libertad, y eso es muy emocionante…”
Así pues, nos encontramos ante un proyecto que pretende ser claramente rompedor, y huir de las cadenas del mercado cinematográfico actual.
Este proyecto pinta muy, muy bien… ¿Que os parece a vosotros?
La tarde era calurosa, y Samuel trabajaba aburrido, contestando algunos de los mensajes de la bandeja de correo web. La mitad de ellos eran amenazas veladas, y otro tercio consistían en largas series de insultos gratuitos y obscenidades…
La productora independiente estaba siendo duramente criticada en las últimas semanas.
Según decían algunos, sus videos documentales sobre la epidemia zombie herían la sensibilidad y explotaban el sufrimiento de personas inocentes.
En concreto, el video que habían comprado, en el que un encapuchado asesinaba a sangre fría a una persona infectada, después de torturarla y prenderle fuego, había despertado oleadas de furia contra la cadena de videos en formato web.
- Que se jodan, señalaba Michael. – Tenemos la libertad de nuestra parte. El público merece saber. Y nosotros les aportamos información. Es un deber social.
Eso, y las suscripciones web, claro, pensaba Samuel. En apenas 6 meses, la pequeña productora de contenidos había pasado de una situación de números rojos a dar interesantes beneficios.
Samuel no estaba de acuerdo del todo con el cambio de orientación del proyecto, pero era su primer trabajo después de dos años, y no pensaba arriesgarse a plantearle pegas a su jefe.
En el fondo, era legal lo que hacían, ¿no?
Y si algunos zumbados les enviaban videos semi-snuff en busca de fama, ellos no hacían nada de malo en publicarlos. Probablemente es lo que haría cualquier otra agencia de video-web si tuviera la oportunidad.
Llamaron al telefonillo de la oficina. Samuel alzó la mirada hasta su jefe, en la mesa junto a la ventana. Parecía ocupado en el ordenador. O quizás solo disimulaba dejar claro que ocuparse de las visitas no era trabajo suyo…
El joven se levantó y avanzó hasta el video-telefonillo en la pared.
- ¿Si? – Preguntó por el intercomunicador.
-Servicio de mensajería. Traemos un paquete para Producciones Solarum.
El rostro sin afeitar y vulgar del operario inundó la pantalla de video. Poco fotogénico, pensó Samuel…
Comprobó que tenía efectivo, y bajó hasta el piso inferior, a abrir con llave la puerta del local.
Buenas tardes- saludó el mensajero.
Samuel le respondió distraído. El paquete no era grande, del tamaño de una caja de zapatos.
Firmó y subió a la primera planta con la caja y apoyó la caja en su escritorio
Ha llegado esto. Señaló el paquete a su jefe.
-¿Quien la envía?, preguntó Michael, sin levantar la mirada del ordenador.
-No hay remitente…
El hombre se echó hacia atrás en la silla, alarmado. Observaba con desconfianza a su ayudante y la caja que había subido.
-¿Qué coño es esa basura? -Exclamó Michael. – ¿Estás loco? Podría ser una puta bomba…
Samuel vaciló, alejándose involuntariamente de la mesa y el paquete sospechoso.
-No se… No suena ni nada…
Michael se levantó y cruzo la sala en su dirección.
- Esto es la hostia- se quejó su jefe. – Estoy rodeado de gilipollas y nadie me había avisado.
Rasgó la parte superior del paquete con un cúter, y Samuel se dio un par de pasos hacia atrás, nervioso.
- No te vayas, hijoputa… – El jefe le ofreció una sonrisa sardónica, llena de desprecio. – Si esto estalla, morimos los dos…
Finalmente abrió el paquete, y un olor acre llegó a Samuel.
-Joder- , exclamó su jefe, tapándose la boca y la nariz, e inspeccionando el interior de la caja.
El joven contuvo el miedo, y avanzó lo suficiente como para ver el contenido del paquete, que tanto había asombrado a Michael.
Dentro de la caja había un par de manos, en estado de descomposición.
- ¡La madre que me parió! Samuel retrocedió, tropezando con su propia silla, y cayó al suelo.
De rodillas, a duras penas contuvo las arcadas… – Hay que llamar a la policía, chilló. Esa es una mierda muy gorda…
- ¿La policía? – El hombre parecía haberse recuperado del susto inicial, y se tapaba la nariz con un pañuelo para evitar el nauseabundo olor.
- No digas gilipolleces… ¿Sabes lo que hay en esta caja? Jodido gilipollas sin inteligencia. ¡En esta caja esta nuestro próximo bombazo de audiencia!
El joven le miró, aterrado. Los ojos de Michael tenían ese brillo onírico que canto le asustaba en ocasiones.
Y Samuel se dijo a sí mismo que los zombies no eran los únicos monstruos que había que temer…
Podría dedicar todo un post a hablar de porqué siento simpatía hacia el director Alex de la Iglesia.
Baste decir que me parece una persona inteligente y coherente con sus ideas, que adora el medio en el que trabaja y que respeta a su público.
Una vez hecha esta referencia introductoria, mi intención no es hablar del autor, sino de las obras que puedan enmarcarse en ese espacio indefinido que denominamos Ciencia Ficción.
De este modo, si bien toda su filmografía contiene una buena cantidad de fantasía (Por no decir genialidad) y gusto por la imaginación, solo 2 de sus obras pueden considerarse Ciencia Ficción. A saber: el film Acción Mutante (1992) y la serie de Ciencia Ficción desarrollada para Televisión Española, Plutón BRB Nero (2008-2009)
Alex de la Iglesia no es un director que se deba a la Ciencia Ficción (Solo uno de sus largometrajes pertenece a dicho género), sin embargo, lo cierto es que la Ciencia Ficción Espacial destaca fácilmente en su carrera:
Para empezar, Acción Mutante fue su primer largometraje, financiado por la productora El Deseo, propiedad de Pedro Almodovar y su hermano Agustín.
Sin duda fue este film de mutantes revolucionarios y e intrigas espaciales es la obra que le abrió las puertas al mercado cinematográfico y le consagró como un director de interés para toda una generación de jóvenes españoles ansiosos de acción, violencia y humor.
Igualmente, Pluton BRB Nero es su única incursión hasta el momento en las series de televisión, suponiendo un hito en su carrera.
Parece que el muchacho no tiene miedo a enfrentarse a los “misterios espaciales” y las aventuras a lo Space Opera, genero nada fácil y con muchas complicaciones a la hora de llevarlo a la gran pantalla, que parece causar pavor en España.
Gracias a la valentía natural de Alex de la Iglesia (Vamos, que los tiene muy gordos, el señor), en España contamos con obras recientes de Ciencia Ficción Espacial con suficiente calidad como para medirse con cualquier producto extranjero sin provocar el sonrojo más absoluto…
Así, si los británicos tuvieron Enano Rojo, y los americanos disfrutaron de Star Trek, nosotros hemos podido ver la serie Plutón BRB Nero, que tiene bastante influencias tanto de Enano Rojo como de Star Trek, pero que cuenta con raíces propias y un sentido de humor muy muy castizo, de clara raíz ibérica…
De hecho, una de las señas de identidad del director es ese honesto humor vasco y esa mala baba para reírse de todo y de todos, que entronca tan bien con la Ciencia Ficción.
Es una delicia poder ver las obras de Alex de la iglesia. Reírse con sus chistes, disfrutar de sus personajes esperpénticos, y sufrir, aunque solo sea de refilón, todas esas putadas que les hace la perra vida a los “héroes” de Alex de la Iglesia.
Sin duda su obra se merecía esta entrada. Y todas las que se le puedan dedicar…
Neuromante es una influyente novela de Ciencia Ficción, verdadera piedra inaugural del genero Cyberpunk.
A través de ella, William Gibson nos habló del Hielo (ICE) o el ciberespacio.
Se trata de una obra de narrativa casi lírica, de lenguaje denso y palpitante, que arrastra y proyecta a otros lugares, a otros tiempos…
Es interesante decir que William Gibson también ha escrito otros relatos, que han sido llevados al celuloide con relativo éxito.
Así, podemos hablar del relato “Johnny Mnemonic”, que fue llevado a la gran pantalla en 1995 por Robert Longo en un film protagonizado por Keanu Reeves.
Si bien Johnny Mnemonic como relato es apenas un ensayo de lo que realmente sería Neuromante, hay que señalar que algún personaje de este relato sería más adelante utilizado en Neuromante, como la peligrosa mercenaria Molly Millions…
Lo extraño es, que incluso habiendo sido adaptado algún otro de sus relatos (Hotel New Rose, 1998), y habiendo hecho incursiones en la industria cinematografica (A todos nos suena un guión alternativo de Alien 3, ¿¿verdad??), se haya tardado tanto en adaptar su obra maestra: Neuromante.
¿Acaso había algo de miedo?
La parte buena, quizás, es que si la cosa sale bien, es probable que se abra la veda, y asistamos a más adaptaciones de la obra del autor, tal y como ha pasado con el trabajo de Philip K. Dick, que ha sido llevado a la pantalla de manera periódica desde hace casi 30 años…
La ciudad es una gran telaraña donde la información y la energía fluyen de manera natural. Todo permanece en la telaraña, incluso los muertos.
El eco de nuestros antepasados permanece en las calles que recorrieron una y otra vez, entremezclado con el sonido rutinario de la metrópolis. Son energía libre, retazos de información anclada en las hebras que forman y construyen la ciudad en la que vivieron y en la que murieron.
Nuestro vínculo con la metrópolis es en cierto sentido, un canal de comunicación con las generaciones anteriores que habitaron el terreno que nos rodea.
Al hacernos accesibles a los mensajes de la City, abrimos igualmente un espacio de comunicación con aquellos que ya no están de manera física en la ciudad.
Así, la ciudad se transforma en una gran caja de resonancia en la cual los recuerdos y los fantasmas se perpetúan, como ondas reverberando en una superficie líquida.
Alguna vez, mis antepasados han venido a aconsejarme. Me han presentado su visión sobre los acontecimientos que acontecen en el día a día. O simplemente han acudido a saludarme de nuevo y ofrecerme su apoyo como tantas veces en el pasado hicieron.
El hombre solo en la tierra es un mito. Solo es una mentira inventada por el propio hombre para sentirse triste y condenado en un lugar extraño.
Docenas de generaciones nos observan y acompañan en nuestro caminar.
Hijos de una misma diosa. Por los siglos de los siglos. Amen…






