El título La Llamada de Cthulhu puede sonar críptico y de significado confuso, por lo que es probable que algunos de los lectores más ocasionales del blog ignoren el significado del término.

Entra dentro de lo posible que al comenzar a leer el presente artículo se den rocambolescas reflexiones dentro del cerebro de dichos rezagados, dando lugar a diálogos internos tan esperpénticos como el presente:

- ¿La Llamada del Cthulhu? ¿Que es eso, la nueva campaña de Vodafone?

O si no, quizás la novedad cinematográfica conduzca a las mentes más impresionables a otro tipo de callejones sin salida:

- ¿Esto de La Llamada de Cthulhu tendrá algo que ver con Total Recall, la película de Schwarzenegger? ¿Le habrán cambiado el titulo al remake que estaban haciendo con Colin Farrell?

 

Sin embargo, mi interés está lejos de pretender disfrutar con las desgracias y confusiones ajenas, y como muestra de buena fe aclararé a quienes no lo sepan que el nombre La Llamada de Cthulhu es un titulo genuinamente Lovecraftiano.

De hecho, mis queridos lectores, podríamos decir que La Llamada de Cthulhu es un título lovecraftiano por partida doble, triple e incluso cuádruple, según como se miren las cosas…

Pero no divaguemos más, y haciendo un esfuerzo de concreción, ajeno a mi naturaleza, situemos las cosas en su origen histórico, para entender el devenir de los acontecimientos y hallar así, sentido a mis crípticas palabras.

 

1. El relato original.

La llamada de Cthulhu es, en primer lugar, un cuento de Lovecraft, escrito en 1926.

Se trata de uno de sus cuentos más populares, y para muchos, una de sus obras más logradas.

El cuento, centrado en la investigación sobre una misteriosa secta, termina conduciendo al descubrimiento de la existencia de Cthulhu, una olvidada deidad primigenia que permanece atrapado en la ciudad sumergida de R’lyeh…

Es, quizás, la obra en la que Lovecraft e esfuerza con mayor profusión de detalles en describirnos a uno de sus grandes Dioses Primigenios.

Más allá de criaturas degeneradas como en La Sombra Sobre Innsmouth o El Modelo de Pickman, más allá de horrores “menores” como en El Color que Cayó del Cielo o El Caso de Charles Dexter Ward, en La Llamada de Cthulhu, el relato nos hace presenciar la enloquecedora magnitud de todo un dios olvidado, el gran Cthulhu, cuya mera agitación en sueños llega a provocar terremotos y epidemias psicóticas a lo largo de todo el mundo…

 

 

A juzgar por la influencia y popularidad posterior de Cthulhu, se podría decir que su creación fue uno de los grandes aciertos de Lovecraft.

Utilicemos un dato al respecto: Según las estadísticas de Google,a día de hoy el nombre de Cthulhu es más buscado que el propio nombre de Lovecraft…

 

2. El Juego de Rol.

Prosigamos la historia.

En 1937 Lovecraft muere, y su círculo de amigos y colaboradores cercanos, con August Derleth a la cabeza, se encargan de conservar el legado de su amigo, haciéndole ganar de manera póstuma la fama y éxito que se le escaparon en vida.

El Universo de Lovecraft sobrevive al paso de las décadas hasta que, en 1981, Sandy Petersen se decide a crear un juego de Rol sobre los Mitos de Cthulhu, conjugando su admiración hacia la obra de Lovecraft con su interés por los juegos de Rol.

El proyecto de Sandy Petersen, editado de la mano de Chaosium dio a luz uno de los más grandes juegos de rol de toda la historia, titulado La Llamada de Cthulhu en homenaje a la obra de Lovecraft.

 

A destacar dentro del sistema de juego, citaremos la importancia del sistema de puntos de cordura, utilizado para reflejar las consecuencias mentales que suele tener sobre los personajes la relación, aunque sea accidental, con los dioses primigenios.

A lo largo de los años se ha ido publicando material muy interesante enmarcado dentro de las diferentes ediciones del juego de rol, entre las cuales están la campaña larga Las Máscaras de Nyarlathotep, la campaña Horror en el Orient Express o el suplemento La Piel de Toro, enfocado en la España de los años 20…

 

 

3. El Juego de Cartas.

En 2004 Fantasy Flight Games publica el juego de cartas coleccionables de La Llamada de Cthulhu, al estilo de otros juegos de cartas famosos como Magic.

 

 

Anteriormente hubo un juego de cartas basado en los Mitos de Cthulhu, creado por Chaosium, que no tuvo demasiado éxito.

Fantasy Flight Games superó el fallido intento de Chaosium, diseñando un juego fácil de aprender y ágil, con unas ilustraciones exquisitas.

Desde su publicación, el juego de Cartas de la Llamada de Cthulhu ha pasado por diversas mutaciones.

Primero, tuvo unas seis ediciones/expansiones en su vertiente como Juego de Cartas Coleccionables, para luego, achuchados por las ventas, cambiar de formato y reinventarse en el modelo del Living Card Game, en el cual aún estamos, con tres grandes expansiones y seis ciclos de “Asylum Packs”.

 

 

Así, el juego pasó del modelo de negocio de coleccionar cartas aleatorias a través de los sobres a la publicación periódica de una serie de expansiones fijas, en las que los compradores saben de antemano las cartas que les van a tocar y el cual es, por tanto, mucho más fácil de coleccionar.

Pese a las mutaciones en cuanto al formato, la belleza de las ilustraciones de las cartas y la flexibilidad que permite su sistema de juego aún hacen del Juego de Cartas de La Llamada de Cthulhu un producto muy interesante para el aficionado a Lovecraft.

 

4. La Película.

Por último, y de manera más o menos cercana en el tiempo al fenómeno del juego de cartas, encontramos la cuarta encarnación de La Llamada de Cthulhu.

Se trata de una película rodada a instancias de la H.P. Lovecraft Historical Society, en 2005.

 

 

Es la primera, y hasta el momento única adaptación del cuento La Llamada de Cthulhu, de Howard Philips Lovecraft, y probablemente la adaptación cinematográfica más fiel hecha hasta la fecha inspirada en la obra de Lovecraft.

El film es toda una rareza en sí mismo, por varias razones.

Primero, es una adaptación extremadamente fiel del relato. Hasta el punto de que casi el 90% de la historia es idéntica a la del cuento.

Segundo. Se trata de una película muda, en blanco y negro, a semejanza de las películas de los años veinte. Con ello se pretende sugerir la misma impresión que si la película hubiera sido desarrollada en la época de Lovecraft.

Incluso los decorados y efectos especiales recuerdan en gran medida obras como el Gabinete del Doctor Calligary o Nosferatu y las primeras películas que se atrevieron con la fantasía de los monstruos gigantes.

Si bien estos efectos especiales “clásicos” restan cierta espectacularidad a algunas escenas clave, como son la aparición del propio dios Cthulhu en el desarrollo de la historia, contribuye a ese halo de honestidad que desprende la cinta, y que hace que la película en sí sea muy bien valorada por parte de los aficionados.

Esta simpatía que despierta la cinta ha tenido como consecuencia su ascenso en diversos rankings de popularidad, hasta posicionarse como la segunda mejor película basada en Lovecraft, con 7,3 de nota media, y más de 3000 votantes.

 

 

Hace poco discutí con una amiga mía acerca de de la posible dificultad de adaptar a Lovecraft al cine.

Ella sostenía que era imposible adaptar con éxito a Lovecraft por el propio espíritu de su obra. Así, Lovecraft hablaba de horrores innombrables, inabarcables y, por tanto, si no se les puede abarcar con la mente… ¿Como incluirlos en una película?

 

Yo sin embargo, tengo una opinión muy distinta, y creo que las múltiples malas adaptaciones de Lovecraft existentes a lo largo de la historia son responsabilidad de la nula capacidad o interés de sus creadores, y no es consecuencia necesaria del material literario.

De hecho, a mi juicio, si algo destacan en Lovecraft son sus excelentes descripciones, casi pictóricas, capaces de transportarnos de manera efectiva a los extraños universos del autor.

Así pues, teniendo como referente esa base descriptiva, es trabajo de un director capacitado transportar el horror a la pantalla de cine…

La Llamada de Cthulhu es el ejemplo más notable de cómo se puede adaptar a Lovecraft con pocos medios y hacer un trabajo de calidad.

 

 

Resumiendo, retomamos ahora el hilo de nuestro acertijo particular sugerido al comienzo del artículo, y llegamos a la meta con la certeza de que hay al menos cuatro encarnaciones de La Llamada de Cthulhu, con sus propias virtudes particulares y sus propios defectos y las cuatro están afincadas en el fértil terreno de la Imaginación e Lovecraft.

Entra dentro de lo normal que la fama de las nuevas evoluciones del fenómeno, como el juego de rol o el juego de cartas haya eclipsado en gran parte al relato original, hasta el punto de que una búsqueda superficial en Google daría la impresión de no existe una base literaria a partir de la cual se hayan amalgamado las posteriores introducciones al mundo de Lovecraft.

Sin embargo, esta “dificultad” para aprehender el significado total del fenómeno de Lovecraft forma parte del juego, y mantiene a resguardo los tesoros y rarezas del Maestro de Providence, para el disfrute moderado de aquellos iniciados con suficiente voluntad como para escarbar entre el ruido y la basura informativa. Siendo Lovecraft, supongo que no podía ser de otro modo.

Les invito, pues, a participar y continuar de este juego imaginario de unir conexiones y enlazar lugares comunes, para formular poco a poco el mapa de la arquitectura Lovecraftiana que se ha ido formando, con los años, en el imaginario colectivo.

 

Les auguro tardes interesantes y sueños extraños…

 

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