Reconozcámoslo. Los dioses primigenios no tienen buena fama.

La mayor parte de la gente desconoce su existencia, y quienes saben algo de ellos, les consideran una gran amenaza para la humanidad…

Sin embargo, hasta el momento yo no he visto en las noticias un atentado perpetrado por Shub-Niggurath y sus vástagos, ni he leído en ninguna parte que hayan pillado a Cthulhu vendiendo droga en un colegio…

 

De hecho, casi no hay datos fidedignos sobre los dioses primigenios, hasta el punto que no hay una imagen consensuada para representarlos. ¿De dónde viene ese odio y esa desconfianza, pues?

Probablemente, ese miedo y temor irracional hacia los primigenios podemos rastrearla hasta Lovecraft y los rumores en torno a la supuesta amenaza primigenia, que tanto abundan en su obra.

“¿Cthulhu? Se trata de una bestia colosal, mitad dragón mitad pulpo, que ansía esclavizar a la raza humana… Mala gente, te lo digo yo…”

Y nosotros, humildes ignorantes, asentimos con la cabeza y tomamos nota de la advertencia, por si algún día nos topamos con el tal Cthulhu, que sepamos que es mejor vigilarle los tentáculos y cruzarse de acera, por si las moscas.

 

Pero seamos realistas. Lovecraft no era el tipo más social que te pudieras echar a la cara. Ni el más tolerante tampoco… De hecho, el señor Lovecraft se ganó fama de racista por sus opiniones al respecto del “problema racial”.

 

Lovecraft y su gato, de nombre Nigger-man. El tipo tenía un sentido del humor curioso…

 

No solo eso, sino que el señor Lovecraft, que era todo un artista, dejó testimonio literario sobre sus consideraciones al respecto de los negros, en varias obras, entre ellas el poema On the creation of Niggers:

Cuando tiempo atrás, los dioses crearon la Tierra;

A imagen y semejanza de Júpiter al incipiente Hombre moldeaban.

Para tareas menores las bestias fueron creadas;

Aunque de la especie humana muy alejadas estaban.

Para llenar el vacío y unirlas al resto de la Humanidad,

Los anfitriones del Olimpo ingeniaron un astuto plan.

Una bestia forjarían, una figura semihumana,

Colmada de vicios, y “negro”, fue llamada.

 

¡Cuánta consideración por parte de Lovecraft!, ¿verdad?

Y habrá quien, con toda la razón del mundo, me dirá que ese tipo de opiniones, censurables hoy en día, estaban de lo más extendidas en Estados Unidos en aquella época, y que no hay que juzgar en exceso al autor por ello. Dichas ideas raciales forman parte de su contexto y deben ser enmarcadas dentro del cual.

Magnífico, sin duda. Y estoy de acuerdo.

Pero no es mi intención condenar a Lovecraft por su carácter cerrado, sino valorar en qué punto los primigenios pueden haber sido, de nuevo, víctimas de las atenciones intolerantes de la mente del autor.

Así, es razonable pensar que ese miedo y prejuicio de Lovecraft hacia los dioses primigenios deba ser acogido con la misma flexibilidad y duda razonable que sus poemas contra los negros, y habría que empezar a reconsiderar las ideas cargadas de maldad que expuso el autor a lo largo de su obra en relación a las criaturas primigenias.

¿Es posible que alguien que mostraba claros prejuicios contra las personas de raza negra pudiera mostrar prejuicios contra criaturas de varios kilómetros de alto, y de piel no ya negra sino verde??

Yo apostaría a que sí. Mierda, si yo fuera un cabrón racista con el talento de Lovecraft seguramente me las ingeniaría para escribir cuentos tan alucinantes que toda la gente que me leyera empezara a compartir mi punto de vista y temiera y odiara por igual al objeto de mis atenciones…

 

De este modo, las tendencias de Lovecraft se habrían filtrado en sus obras, proyectando perversiones y vicios inexistentes en criaturas de las cuales desconfiaba, como eran los dioses primigenios o sus vástagos.

Las consideraciones de Lovecraft merece la pena que sean revisadas, en busca de aportar un poco de luz ante la existencia de los Primigenios. Intentemos alejarnos un poco de toda esa negatividad y echemos una segunda mirada a los mitos…

 

 

Cthulhu.

Un dios de pescadores.

Aporta pescado y oro a las comunidades más desfavorecidas de la costa. En principio, eso le asemejaría más a un mecenas que a un demonio.

Llámate Jesucristo y reparte pescado entre las gentes y te considerarán el salvador de la humanidad.

Pero si te llamas Cthulhu y cuidas de esas mismas gentes, seguro que estas intentando corromperlas y degenerarlas… ¿¿Acaso no es una idea discriminatoria??

 

 

Shub-Niggurath, la Madre de los diez mil vastagos.

De acuerdo. Es un poco casquivana y liberal en la faceta sexual…

¿Es eso lo que tanto irritaba a Lovecraft, y lo que atrajo toda la rabia necesaria para construir el conjunto de rumores malévolos sobre ella?

Para quien no lo recuerden, señalaré que Lovecraft era, en la faceta sexual, extremadamente conservador y poco apasionado.

Para una visión tan tradicional como la suya, eso de una mujer sexualmente liberada y promiscua no sería algo muy bien visto, pero de ahí a considerar a Shub-Niggurath madre de demonios hay algo de exageración, ¿no les parece?

 

Y suma y sigue.

Todo apunta a que la realidad detrás de los dioses primigenios haya sido tergiversada de manera horrible por la atormentada mirada de Lovecraft, creando monstruos donde solo había seres extraños.

Me arriesgo a apostar que los avatares de los dioses primigenios no serían demasiado mal vistos en el mundo contemporáneo, más tolerante y abierto que la época intransigente en la que habitó el autor de Providence.

 

¿Cuál es mi consejo, entonces?

Relativizar las duras afirmaciones del señor Lovecraft en torno a las criaturas primigenias.

Borrar los prejuicios de nuestra mente e intentar establecer una comunicación fluida y honesta con estos dioses olvidados.

 

Aún habrá quien siga emperrado en sus trece, y vea con alarma mis esfuerzos por establecer una tabula rasa a partir de la cual relacionarnos con los primigenios.

Dirigiéndome especialmente a ellos, les preguntaría cuales son los males reales que estas supuestas “amenazas contra la humanidad” les han causado.

¿Les han robado el dinero? ¿Han contribuido a su ruina de alguna forma?

¿Acaso han intentado robarles la novia o le han vendido una enciclopedia a su anciana abuelita?

 

Auguro un gran número de respuestas negativas… Y aún así, consideramos a los primigenios como entidades maléficas, sin ningún tipo de prueba más allá de los escritos confusos de un escritor con severos desajustes sociales y tendencias al suicidio… ¡Por favor!

Les podré un ejemplo claro, para intentar convencerles de su error, y de la injusticia que supone continuar discriminando de manera tan manifiesta a los dioses primigenios.

 

Aquí en España:

 

¿Quién ha subido el IVA? El Gobierno.

¿Quién ha regalado el dinero de todos los ciudadanos a los bancos, contra el deseo de gran parte de la población? El Gobierno.

¿Quién ha mentido deliberadamente a los ciudadanos, manipulando la información y tergiversando una y otra vez los hechos para mantener a la población en la mayor de las ignorancias? El gobierno.

¿Quién ha recortado dinero en Sanidad y Educación, con los innegables prejuicios sociales que ello supone? El Gobierno.

 

A día de hoy, en las grandes facetas que puedo recordar, es el Gobierno, y no los dioses primigenios, la entidad ciclópea y horrible que manipula y esclaviza a la población.

Juzguen ustedes mismos y valoren quienes son los monstruos reales que suponen una verdadera amenaza para su porvenir y el de sus seres queridos…

 

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