Entradas con la etiqueta ‘De Amphibium Mysteriis’

Ahí está por fin. Después de tres meses en la estantería, el coche de Kiosho se digna a acudir a caja, para su venta definitiva.

La posible compradora me mira distraída, al tiempo que pone un poco de orden en el manojo de bolsas que carga en la mano izquierda.
Paso el producto por el lector de etiquetas, mientras la chica se apoya en el mostrador, ajena la hostilidad con la que observa todo su callado acompañante.

- Nueve con noventa y nueve.- Leo la cifra en la pantalla.
- ¿Cuánto?- Hay sorpresa en la voz femenina. Como cuando te dicen un chisme que no te esperas de la vecinita del tercero.
- Nueve con noventa y nueve.- Repito. Subrayo las sílabas, burlándome en mi interior de su vacío y su caos.

La clienta sonríe, algo descolocada. Señala levemente la pantalla del terminal informático, mientras vomita sus dudas.
-¿Seguro, que está bien? Es un coche de Kiosho. En la red ponía que costaba unos 50 euros…
Tiene cierta idea de lo que compra. Chapeau. Quizás sea una novia interesada, o quizás sea para su hermano.

La sombra cercana se agita, inquieta. Mi atención deriva por unos segundos a la caja del coche, y un torrente de comunicación subterránea amenaza con arrastrarme a lugares fríos y distantes.

Me centro en la joven, procurando obviar la presencia del “otro”. Parece que esto le molesta. Tanto mejor…

Intento esbozar una sonrisa, para aliviar cualquier suspicacia por parte de la chica:
-Estamos en liquidación. – Digo evasivo. – Supongo que eso explica el precio y lo convierte en un chollo.

Mi compañero Paco observa la situación desde la zona de disfraces donde estaba enfrascado en colocar las tetas de plástico de la manera más digna posible, entre las pelucas y las diademas con forma de pene. Su mirada viaja de la caja del coche a mi rostro de piedra. Rehúyo su pregunta muda. Ahora no. Todavía no…

La clienta me clava los ojos por unos segundos, tratando de sondearme. Finalmente se encoje de hombros y me da un billete de 10 euros. Cobro el importe, guardo el artículo en una bolsa de plástico y le entrego el paquete a la clienta, con un “gracias por su compra” carente de fuerza, que intenta disimular mis nervios.

Suspiro aliviado cuando por fin se van. La clienta y su acompañante salen de la tienda, giran a la derecha y desaparecen para no volver. Me pareció ver que el fantasma jugueteaba con la sombra de la mujer, hurgando en ella y cambiando cosas de sitio.

Pese a todo, les deseo lo mejor en su relación. A ella y al espectro. Unidos eternamente por la maldición del coche rojo de escala 1/18.

 

 

Mis estudios en Sociología, y otras fuentes menos confesables, me han hecho con el paso de los años un sujeto sensible respecto a ciertas fuerzas psíquicas que una vez invadieron la vida del hombre ordinario.

En su tiempo, había cosas intangibles ahí fuera. Espectros del deber y la apariencia, que pretendían dictaminar lo bueno y lo prohibido. Dueños del pasado, aquellos espectros gobernaron la vida de nuestros padres, dictando las leyes de lo ordinario, hasta que el cambio los devoró, y se vieron obligados a desaparecer del mundo.

 

Muchos piensan que esos dioses ocultos aún siguen vigilándonos, y observan nuestros actos desde la distancia. Aquellas entidades esperan, pacientes, que los astros se alineen a su favor de nuevo, y hasta entonces se mantienen en la sombra, conspirando por nuestra caída. Solo nuestra estupidez, y lo limitado de nuestras percepciones, nos protege del horror que nos acompañaría si supiéramos lo cerca que nos vigilan, en ocasiones, ese tipo de espíritus rencorosos.

Aún así, y a pesar de nuestra gran ignorancia respecto a determinados asuntos, una mirada atenta a las noticias sería suficiente para confirmarnos que la vieja compañía sigue a la deriva, obsesionados con castigarnos por nuestra osadía y reconstruir de nuevo las cadenas de la costumbre y el sometimiento que una vez nos unieron a ellos.

 

Los sueños me han llevado a admirar unos magníficos jardines con aire exótico, donde la luna era ocultada por siniestras figuras con demasiados ojos y demasiadas patas… Esas criaturas no nacieron en esta esfera, y nuestros sentidos no están preparados para admirarlas en su plenitud.

 

Un par de mis dudosos informadores sostienen de esos dioses se han ido aliando desde hace tiempo con las estructuras institucionales que más les beneficiaban, hasta convertir en derecho sus arbitrarios pasos. Ignoro cuánto hay de cierto en esta afirmación, y cuánto de paranoia encubierta.

Esas mismas fuentes han pretendido en más de una ocasión convencerme sobre las bondades de una ruptura total. Es una idea acerca de la cual hablan de vez en cuando: El punto Cero a partir del cual el hombre, carente de pasado, será totalmente libre y poseedor de su destino. Llaman a ese evento el Día de la Bestia, y aluden a él con sinuosas referencias a fuego y ruinas. Caos y pánico total, capaz de borrar todos los pecados de nuestros padres.

Yo escucho en silencio sus venenosos discursos, aterrado por sus palabras y sus sonrisas nerviosas, mientras ruego al cielo que no permita que todas esas aberraciones se consuman.

 

En el fondo pienso que los viejos dioses ajenos no son peores que las pesadillas que habitan dentro de algunos de nosotros, pugnando por salir a la luz y hacerse fuertes en este mundo, y quizás haya que esperar a que la rueda de la fortuna gire de nuevo para que nazca un buen hombre, merecedor de unos buenos dioses…

 

 

Confieso que a veces la anomia se hace fuerte, y mi cuerpo dolorido me pide descanso y oscuridad.

Mirando las noticias, leo los mensajes agónicos de una España que se acaba.
Un adiós anunciado a una etapa que ahora se hace buena y feliz, idealizada por las dudas y el horror de lo que vino después.

En esos momentos, una parte de mí, más vieja que este mundo de asfalto y ladrillo se orienta instintivamente hacia los senderos olvidados de la sombra, los mitos y el fango.
Golpeado por la necesidad, mi cuerpo huye hacia la calle, y se arrastra hacia una biblioteca cercana, buscando evadirme de ese buitre agorero que me atenaza desde lo alto.

Aquejado como estoy, de rabia y frustración, avanzo como un espectro por las baldosas, y me interno en el bosque de estanterías y libros sin apenas ver a los funcionarios que me vigilan desde sus mesas. Mis miradas tienden a buscar de manera insistente alguna antología barata de horror que me haga olvidar los “monstruos del aquí y ahora”, en la fascinación de los terrores eternos que tantos y tantos han sabido plasmar.

En esos momentos de vacío, mi mirada se vuelve hacia Lovecraft, hacia sus mitos, y reconozco mis demonios en sus demonios, como el reflejo atemporal en una piedra negra, de origen ignoto. En las estanterías, el maestro de Providence destaca como una estrella fugaz. Un profeta de misterios que quizás ni él mismo supo entender. El cuarto rey mago, portando el Necronomicon a la infantil humanidad que lee, consume y asume como propias las fantasías ajenas.

Finalmente, alcanzo mi meta y acojo entre mis manos una antología barata en torno a los Mitos editada hace décadas, que a juzgar por el lomo y las cubiertas, ha pasado por épocas mejores…
Tras admirar su portada ajada y sentir una absurda oleada de simpatía y fraternidad para con el libro, me dirijo a una mesa para abrir las puertas de otros mundos y otras vidas, leer sobre fatalismos cósmicos y condenaciones anunciadas…

De este modo, concluyo mi viaje inclinado sobre la mesa de la biblioteca, atesorando la edición de bolsillo, con mi espíritu enfocándose en captar ecos de mis dioses interiores en la prosa de Lovecraft.

Hoja tras hoja, la mente divaga libremente, observando a trasluz la llama de mis vicios y defectos, acostumbrando poco a poco mi vista hasta empezar a distinguir los tentáculos que se perfilan entre el humo del olvido.

Por momentos, me doy cuenta de que siempre ha habido una semilla en mí, una puerta a ese plano negado de aullidos y garras, donde la sangre es fuerte y el dios astado camina.
Quizás de ahí nacen mi rabia y mis pulsiones. De ahí nace la criatura con pezuñas que pisotea planes y ficciones, que reduce a cenizas y derriba todas las mentiras.

Conforme sigo leyendo, hora tras hora, siento la transformación burbujeando bajo mi piel. Siento las esporas oscuras naciendo a lo largo de mi cuerpo, y esa promesa de libertad si dejo correr esas energías sobre el mundo.

Un nuevo sentido se extiende por las células de mi vida, regando con información escarlata el vacío de rutinas y hábitos artificiales…

Me despierto en casa, totalmente confuso y sin noción del tiempo transcurrido. Miro el reloj y marca las dos de la madrugada. Creo recordar haber llegado a la biblioteca a las seis de la tarde… ¿Que he hecho en todas esas horas?  Las voces de los espíritus primigenios susurran en mi cabeza, y me hablan en  un idioma de arena y fuego, aturdiéndome aún más con visiones extrañas de ciudades subterráneas y espíritus encadenados.

Pasan las semanas. Busco y escribo mis propios misterios, intentando comunicarme con esos dioses olvidados que se agitan a mi alrededor, mientras la transformación sigue su curso. Como un Cristo moderno, me sumerjo en la materia oscura de las pesadillas, en busca de esas pepitas de brillo que aporten sentido al todo.

Día a día cumplo con mis obligaciones sociales de manera mecánica, apenas por inercia.
Trabajo, familia, amistades… Siento que las cosas del reino del hombre cada vez tienen menos importancia para mí. Que mi espíritu esta en otras búsquedas, otros laberintos de acuerdo y voluntad.

Mis viajes al abismo me dan una sabiduría diferente, conceptos ajenos al mundo que me corresponde. Me asedian sueños delirantes  y siempre, cuando despierto, me queda la duda de qué pasaría si cediera el testigo a esa otra parte de mi ser. El lobo eterno. Aquel que mastica y muerde…

Cada vez escucho más a menudo su voz. Cada vez me parecen más acertados sus consejos.
Y siento que llegará el momento en que el robot civilizado se desconecte por unas horas, unos días, y deje correr al lobo en libertad, para que haga el mundo a su imagen y semejanza.
Para entonces, terminará la crisis. Terminará la frustración, y la duda, y el miedo y la rabia.

Comenzará el reino de la Bestia, y el monstruo extenderá sus dominios por la ciudad que me rodea y aullará de satisfacción…

 

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Pasa el tiempo, pero los patrones se repiten, y las nuevas generaciones de habitantes saludan a la gran Madre Roja, la sirven y ofrendan sus victorias y sus fracasos, en ese gran altar que se esconde en cada calle, en cada habitación de esta ciudad…

Hubo un tiempo en que Daniel no sabía leer las señales. Una época en que no sabía escuchar los acordes que la gran Madre Roja ofrece a sus súbditos.

A sus casi treinta años, se sentía estancado, un hombre en paro, cuyos proyectos no parecían ir a ninguna parte.

Le gustaba imaginarse a sí mismo como un gran genio encerrado contra su voluntad, en la cárcel de cristal que alguien había considerado adecuada para él.

Eso fue antes de que las casualidades le condujeran, paso a paso, a toparse con el Culto.

Al principio solo fueron rumores.
Extrañas historias pintorescas que no llevaban a ninguna parte. Luego la ciudad encadenó las circunstancias, acontecimiento tras acontecimiento, facilitando que Daniel entrara en contacto con determinados artistas malditos, abandonados por la crítica y el público, poseedores sin saberlo de las últimas piezas del puzle…

La poesía y el delirio se adueñaron de su vida, arrastrándole en un viaje de bohemia y brujería.
Y detrás del escenario, tras los focos, Daniel fue aprendiendo a reconocer las estructuras profundas de ese mismo delirio, de ese sueño que algunos consideramos vida.

Poco a poco, el Gran Secreto le fue revelado.
Tenía extraños sueños, recurrentes, de una vividez angustiosa, en los que repugnantes humanoides con rostro de sapo se comunicaban con él, susurrándole obsesivos mensajes que a la mañana siguiente no lograba recordar.

También se le aparecían seres queridos que ya habían desaparecido.
Así, Daniel tuvo oportunidad de despedirse de su abuelo, y pudo conversar con aquel viejo amigo que se mató con el coche en una tarde lluviosa…

Finalmente, sus sentidos despertaron y fue por fin, después de tantos años, plenamente consciente de la ciudad en la que vivía.

Durante semanas, las maravillas que le rodeaban amenazaron con derribarlo, hacerle caer en la obsesión, en el miedo o la paranoia.

Pero superó dicho trance. Logró controlar la visión de esa segunda ciudad, señora de prodigios, y pudo cerrarla dentro de sí. Arraigó de nuevo en sus rutinas, su mediocre búsqueda de empleo y su vida cotidiana…

Quizás hubiera podido olvidarlo todo. Quién sabe.
Ignorar todos los símbolos, todas las voces, para llevar una vida gris y aburrida.
Pero el Culto le rastreó, y se pusieron en contacto con él.

Tenía un destino al servicio de la Madre Roja, decían, y ninguna fuerza podría cambiar eso.

Él era, por fin, el genio despertado. Era espíritu más allá de la razón y los condicionamientos, un cuchillo psíquico atravesando como si nada las múltiples capas de la falsa Realidad.

Lo supiera o no, se había convertido en una pieza más dentro de la gran guerra contra la Realidad Consensuada. Una bomba psíquica, preparada para estallar…

 

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Muchos se preguntan por los objetivos políticos del Culto.
Hasta el momento, y por lo poco que he podido ir rastreando entre toda la neblina de rumores, mentiras y pistas falsas, los miembros del Culto no se adhieren a ninguna de las grandes fuerzas políticas actuales.

Al parecer el Culto considera la presente crisis económica como un “estado larvario”, y muchas de sus actividades, por ilógicas que parezcan parecen estar orientadas a propiciar determinada mutación del estado de conciencia general.
Un grupúsculo denominado Mentes Mutantes, vinculado desde hace años al Culto, elaboró en su momento un manifiesto de dudosa calidad, en el que hablaba demasiado libremente de “terrorismo conceptual”.

Las Mentes Mutantes hablan de dinamitar las fronteras mentales, acuchillar a los guardianes de la razón pura con chistes malos y absurdo y lograr el vacío total en las mentes, para lograr la liberación verdadera de la población.

Rastreando foros y las redes de contenidos compartidos, he localizado varios hapenings especialmente caóticos reivindicados apenas por una elocuente pintada en la pared: “De Amphibium Mysteriis”…
Es posible que otros movimientos artísticos-radicales, como el denominado Flo6x08, hayan sido inspirados de manera encubierta por el Culto y las Mentes Mutantes.

 

 

Parece evidente que los cuerpos de seguridad deben estar intentando seguir la pista a dichos radicales. Sin embargo, y según mis informaciones, todos sus esfuerzos por localizarlos y neutralizarlos han sido ineficaces.

Las intenciones reales del Culto y de los miembros de Mentes Mutantes son, hasta el momento, una sombra en la pared. Carecen de líderes reconocidos y solo están unidos por su aparente esfuerzo por derribar esa ficción que denominamos Realidad Consensuada.

Sin embargo, la pugna establecida entre el Culto y los Príncipes del Desatino, conocida desde hace décadas, hace suponer que se estaría librando una autentica guerra en la sombra en estos momentos, tras la gran victoria del PP en las pasadas elecciones generales.

 

 

Quién sabe si el descredito en el cual está cayendo “La Casta” en estos meses, con el gobierno a la cabeza, no sería una consecuencia más de los ataques psíquicos de las Mentes Mutantes y el resto del Culto contra la dictadura de la “Realidad-Mercado”.
Ciertamente, las situaciones ridículas vividas en los pocos meses que llevamos de Gobierno Popular son demasiadas como para ser mera coincidencia.

A saber: Ministros balbuceando incoherencias en las propias ruedas de prensa, un presidente del gobierno que se va a ver el futbol horas después de que la comunidad internacional reconozca que van a efectuar un rescate económico sobre la banca de dicho país o el hecho de que encargamos auditorías externas a consultoras totalmente desacreditadas y semanas después, aún sin haberse producido dicho estudio, somos rescatados, por lo que el análisis de las consultoras es, simple y llanamente, inútil…

 

El ataque psíquico de las Mentes Mutantes parece estar siendo devastador, y haber conducido a los dirigentes del país a la más absoluta gilipollez, lo que quizás debiera hacernos pensar en una especie de virus psíquico que pudiera emular la Encefalopatía Espongiforme Bovina, más conocida popularmente como “el Mal de las Vacas Locas”.

Y ya se lo que estáis pensando, amigos.  Sin duda a algunos puede parecerle exagerada y alarmista mi afirmación. Fruto del delirio y la excesiva masturbación genital, etc, etc.

Aún así, me reafirmo en que toda la información recopilada haría crecer el pánico entre la población española si la documentación de la que dispongo llegara a caer en malas manos.
Mi único interés es alertar a las mentes capaces de este país, informarles de las amenazas que nos rodean, y recomendarles que actúen con la más absoluta diligencia, para salvar el país de la hecatombe que parece acosarnos…

 

Pero dejemos los augurios cenicientos para la bruja Lola.

Si mis obsesivas alarmas paranoicas no han mermado el aprecio que pudierais tenerme,  y aún cuento con vuestra simpatía, lanzaré mi último gancho en espera de lograr convenceros de la veracidad de mis hallazgos, y ayudaros a estar preparados para la guerra invisible que se está desarrollando entre bambalinas en estos mismos momentos.

Hacedme un último favor y comparad las siguientes fotografías:

  

 

Pese a la escasa calidad de los documentos gráficos, las evidencias no dejarían espacio para la duda y aparentemente confirmarían todas mis sospechas.
Reconozcámoslo, señores.  El parecido es preocupante…

 

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La Madre susurra tesoros y chismes a partes iguales. Vagando por los túneles, un remolino de energía, recuerdos y baratijas saltando de tren en tren, mientras los músicos callejeros se ganan las monedas que les pertenecen desde hace siglos…

Si caminas y sonríes a sus hijos, la Gran Madre te guiñará uno de sus mil ojos, y se encargará de que no te pase nada malo en los túneles.
Los perros, las calaveras y los grafitis serán tus guardianes, y cualquier monstruo sabrá que estas bajo su manto.

Imagina todos los secretos que han vagado por la red que ella gobierna. Información es dinero. Información es poder. Y ningún traje y corbata bonita sabe lo que ella la Madre sabe…

Deja que el sonido te guíe, deja que te estremezca esa pulsión. Ese sentimiento.
Las hormigas están haciendo cosquillas en tu interior. No te resistas, déjalo fluir. Los insectos se irán, pero tú tendrás las respuestas, las direcciones correctas, los números premiados.

Mira esa cara de primate que te observa desde el graffiti. Un mono nunca mentiría. Puedes confiar en él…

Escribe en un papel todos tus méritos. Todos tus logros. Todas esas palabras hermosas que te gusta decirte antes de acostarte. ¿Tienes un mechero? Siempre es bueno llevar mechero, aunque no fumes. Te hace sentir guay. Chulo y todo eso…
Prende el papel. Todas esas mierdas no te van a ayudar allí donde vas a ir, así que  mejor vacíate los bolsillos. El Océano Profundo te está esperando, y el agua esta calentita, como si algún hijoputa se hubiera orinado…

Merece la pena, si apuestas fuerte. De todas formas, la muerte te seguirá esperando. No te sientas tan compungido por hacerla esperar…

 

 

 

Uno de los mitos preferidos de los miembros del culto es el del Jinete Ibero.

La figura a la que hacen referencia dichas leyendas ha sido un motivo recurrente en la historia española, estando presente, por ejemplo en las monedas de 10 centimos de la época franquista.

En los escritos del culto se habla de un jinete eterno, que salta y galopa, cabalgando los diferentes planos de manera simultanea.

El jinete es un portal, un canal entre ambos mundos.

Un nódulo de energía irreal profunda e inagotable, esperando para ser invocada y recorrer de nuevo la vieja Iberia…

De Amphibium Mysteriis.

Durante años los adeptos del culto persiguieron el huevo dorado.
Explorando los túneles redescubiertos que conectaban con la red subterránea.
Atrapados por el sueño del huevo, los fieles creaban cosmologías de dioses ovíparos, caídos en la decadencia hace siglos.
El Oso y el Lobo cobraron importancia entre aquellos desvaríos, dotándose de una identidad fuerte y creíble.

Poco a poco los fanáticos del Oso y el Lobo se infiltraron en las castas dominantes, extendiendo su área de influencia a la política y las finanzas.
Las deidades inventadas pasaron a ser el nuevo ídolo de barro de la elite nacional.
El círculo de fuego que dominaba desde la sombra.

Mientras tanto, la obsesiva búsqueda del huevo dorado pasó a ser apenas una anécdota. Un mito de viejas y de nostálgicos.
El absurdo se había encarnado en el plano, adoptando los vicios y debilidades de las miradas infantiles que lo descubrieron sin entenderlo, y habían cambiado una dictadura estúpida por otra…

 

Documento manuscrito hallado en las instalaciones del Metro de Madrid el día 9 de Mayo de 2012.

De Amphibium Mysteriis.

Los Espacios subterráneos son tierra de nadie. Entre el ensueño y la razón. Abandonados por la lógica y las leyes férreas de la superficie.

Ese es el terreno donde habita Dracula y sus pupilos. Donde la oscuridad palpita y se hace consciente. Donde los susurros y los recuerdos vagos asaltan a los viajeros emprendedores, mostrándoles el oro oculto que los reyes no comparten.

Nuestros miedos, como nuestros sueños, nos definen y nos sirven.
Obedecen la voluntad del genio dormido que cabalga a través de nuestros cuerpos.

Son mascaras del Daemon al que servimos. Espacios autónomos de nuestro ser.  Aquellos que siempre fueron negados más allá de la privacidad de la cama y los gemidos.

La danza de lo aparente y lo profundo estremece las paredes de Lo Ordinario, y solo quedan las promesas sinuosas de que nada será como fue…

 

Documento manuscrito hallado en las instalaciones del Metro de Madrid el día 24 de Abril de 2012.